Hoy ya hace cinco años.....siempre estarás, es como ese árbol que ha echado ramas. No hay un solo día que te recuerde, yo y todos los tuyos.
!!!Te quiero, mamá¡¡¡
!!!Te quiero, mamá¡¡¡
Estos días lluviosos solo me queda pensar lo bonita que va a ser la primavera cuando brille el sol y también que tendremos los ríos, cascadas y arroyos con mucha agua para poder disfrutar de todo su esplendor.
El último día del año es como si intentaramos detener el tiempo y mirar hacía atrás, recordando lo que fue nuestro año. Es un día que huele a balance: se recuerda lo que se logró lo que quedó pendiente, los abrazos que dimos, los que nos faltaron, las risas, las lagrimas....etc. También es un día de nostalgia, pero el último día del año no es un final, es una puerta que se cierra con el año, pero otra se abre con la esperanza.
Para mí este año fue feliz, no puedo nada más que desear, que el próximo sea igual que éste que acaba.
¡¡¡¡Feliz Año para todo el que me lea!!!!!
Va caminando a mi lado, paso firme y con la mirada al frente y, de pronto, me rodea con un abrazo, como cuando era un niño, pero ahora es un hombre. Me siento tan bien, en ese abrazo cabe tantas cosas.....muchos días divertidos, otros con preocupaciones y desvelos, también juegos y risas compartidas. Seguimos andando en silencio y pienso que pase lo que pase siempre será mi niño.
Los atardeceres de noviembre tienen algo distinto. El cielo se tiñe de dorados apagados, de naranjas, de rosas, es como si el sol supiera que se acerca el invierno y nos va a dar menos calor y se va apagando lentamente, sin prisa.
¡Los atardeceres de noviembre son una caricia al final del día!
Es disfrutar lo que tienes hoy, dijo la gratitud.
Es reir sin miedo al mañana, dijo la esperanza.
Es valorar los pequeños momentos, dijo la sencillez.
Es dejar ir lo que te lastima, dijo la libertad.
Es vivir sin compararte, dijo la paz.
Mario Benedetti
Yo añadiría que la felicidad es como una chispa, es estar presente sin desear estar en ningún otro lugar, y se puede esconder en una taza de café caliente, en el sonido del mar, en un atardecer, en una buena compañía y no depende de tenerlo todo, sino reconocer lo que se tiene.
La felicidad aunque no dure siempre esta en nuestro recuerdo en los días grises.
Yo creo que la felicidad es en esos momentos que nos sentimos vivos y con ganas de disfrutar de todo lo que nos da de bueno la vida.
A mi padre
Tener tu apellido es un honor
Ser tu hija un privilegio
Sé que eres tú quien pinta el cielo.
Esther Peñalba Aller
Acabo de comprar un libro y al abrir la primera página leo esta dedicatoria. Sentí como si fuera mia. Hoy lo dejo aquí porque hace años que me dejaste papá, aunque sigo pensando que siempre estás conmigo.